viernes, 7 de diciembre de 2007

4.- EL SEGUNDO DIA

Se dice que este es el tramo más pesado del recorrido, porque se tiene que hacer un ascenso de más de 1000 metros en algunas horas y no conviene hacerlo muy tarde porque las temperaturas descienden rápidamente. Bueno ya en la mañana nos levantamos a las 8 a.m. y tomamos un ligero desayuno porque el ascenso por encima de los 4000 msnm podía ser perjudial con el estomago lleno, empezamos la caminata a eso de las 9 a.m. pausadamente y en fila de uno, es un camino delgado y al costado a medida que asciendes hay un abismo con bosques por lo que hay que tener cuidado con el lado derecho del camino.
Fuimos avanzando a paso pausado y cuando la columna de caminantes ya se encontraba por la mitad de la subida, notamos que algunos compañeros se habían rezagado y al cabo de un rato, me llamaron para llevar los primeros auxilios a uno de los amigos que se había detenido con aparente agotamiento, descendí y al llegar al lugar lo encontré que respiraba con dificultad, estaba pálido y muy débil y con un ligero dolor de cabeza. Eran síntomas claros de “soroche”, es así como se llama al mal de la altura, inmediatamente procedimos a sacar el botiquín para darle la cuarta parte de una pastilla de Coramina, que tenia que diluir lentamente en la boca, mientras descansaba y se le quitaba un poco de ropa porque se encontraba con demasiada en ese momento. Mientras tanto el resto de compañeros continuaba subiendo solo nos quedamos dos amigos junto a él esperando hasta que se recobrara, lo que sucedió aproximadamente a los 20 minutos de haberse tomado la pastilla, cuando recupero las fuerzas, lentamente empezó a caminar pero tuvimos que ayudarle con la mochila hasta que estuviera mejor, así continuamos el ascenso mas lento que lo normal pero sabiendo que cada paso era una muestra mas que él superaría el problema, de rato en rato nos deteníamos para que descanse y continuábamos hasta que por fin llego a la cima, un sentimiento de felicidad nos embargo al ver su rostro cuando supero la prueba que se le presento en la ruta, descansamos un rato, bebimos mate de Coca frió y con más confianza en si mismo él tomo su mochila y comenzó el descenso. Habíamos superado con éxito los 45 compañeros el llamado paso de la niña muerta o Warmy Wañusca en quechua.

Continuamos la caminata, y ya que los tres nos habíamos rezagado un poco, apuramos el paso para alcanzar a los demás, desde nuestra posición, descendiendo del cerro, podíamos verlos a unos 100 metros de distancia, en el trayecto se puede notar como va cambiando la vegetación de la zona a medida que nos acercamos a Pacaymayo, donde logramos alcanzarlos y nos detuvimos unos momentos para beber algo y apreciar el paisaje, nuestro objetivo era llegar temprano a Runkurakay para comer bien y darnos un buen descanzo.


Alcanzamos ese objetivo a eso de las 4:30 p.m. en ese momento sabiamos que lo mas pesado del viaje quedaba atras y que nos esperaban unas buenas y largas horas de descanzo, comida y bebida, asi tambien aprovechamos para tomar unas fotos de los hermozos paisajes que nos rodeaban.

Además fue una experiencia maravillosa dormir echado frente a las estrellas y que casi parece que uno las puede coger con las manos, esa noche logre uno de los descansos más reparadores que he tenido en mi vida.