martes, 6 de noviembre de 2007

2.- EL VIAJE EN TREN

Al fin el ansiado día llego, todos nos dirigimos temprano a las 5 a.m. a la estación de trenes del Cusco a Quillabamba localizada en el barrio de San Pedro. Evidentemente había cierto nerviosismo por la experiencia nueva que se iría a vivir y por algunas versiones de la gente sobre personas que se habían perdido, accidentado o fallecido en el intento, recordemos que era 1980 y las caminatas a través de esta ruta no estaban tan organizadas turisticamente como ahora pero a pesar de todo allí estábamos los 45 integrantes de la travesía reunidos y a la espera de subir al vagón del tren que nos transportaría hasta el Km. 88 de la ruta.
El viaje en tren fue tranquilo, no muy cómodo por estar en los vagones de segunda ya que solo iríamos hasta una parte del recorrido total del tren, animado y variado por los paisajes típicos de la ruta hacia Quillabamba, algunos aprovechamos para dormir un poco, se trato de no comer alimentos que venden en la ruta solo líquidos embasados de fábrica y panes o alimentos que no se puedan descomponer fácilmente para evitar problemas estomacales y listo, llegamos al Km. 88. Bajamos todos y nos prepararnos para empezar a caminar.

1.- LA PREPARACION

Sucedió cuando cursábamos el 4to de secundaria, el plan fue pensado desde comienzos de año y todos estaban muy entusiasmados por el.
Un viaje a ¡Machupicchu por el camino Inca! Esa era la meta y hacerlo todos los 45 alumnos del salón esa era una meta aun mas osada.
Por aquel tiempo se tenia que pensar en varios aspectos para realizar el viaje, teniendo en cuenta desde las condiciones físicas de cada una de las personas que intervendrían, ya que el viaje se realizaría a pie desde el Kilómetro 88 del camino del tren a Urubamba, pasando por la alimentación que llevaría cada uno, los equipos y bolsas de dormir para acampar y tratando de prever que problemas y complicaciones se podrían presentar en el transcurso.

Al final antes de realizar la travesía habíamos logrado organizarnos de la siguiente manera:

- Fuimos 45 personas de entre 16 y 18 años y dos tutores de entre 25 y 30 años.


- Entrenábamos con la ayuda de nuestro profesor de educación física que se esforzaba, mejor dicho nos esforzaba para dejarnos en las mejores condiciones para la caminata.


- Todos deberían de tener un “sleeping bag”, mate de coca o alguna otra bebida reconstituyente, alimentos que no se descompusieran fácilmente y uno preparado o comprado especialmente para el viaje, por cada uno de los integrantes llamado GRANOLA. Alimento rico en proteínas, carbohidratos y grasas esenciales, hecho en base a granos, miel, chancaca, fruta seca, nueces y pecanas. Además de la ropa adecuada para poder soportar el frió en las primeras noches y también para estar mas ligero cuando se llegara a la zona templada.


- También preparamos un botiquín de primeros auxilios en el que se consideraba a parte de los productos acostumbrados para curación de heridas por corte o caídas, unas pastillas antidiarreicas, para el dolor de estómago, pastillas de Coramina para regularizar el ritmo cardiaco, Un termo con hielo y suero antiobidico, esto por si nos topábamos con alguna víbora por el camino o mejor dicho por fuera del camino, pastillas para el dolor y desinflamantes.


- Tenía que haber un cabeza de grupo que en este caso fui yo, no solo por el tamaño de mi cabeza, sino porque llevaba el botiquín y tenia los conocimientos para poder aplicarlos en caso fuera necesario. Además que así lo decidieron los dos tutores de la expedición.


- Sin embargo el hecho de ser Cabeza de grupo aunque parezca contraproducente no implicaba ser el primero en la fila de caminantes sino muy por el contrario el último para estar al tanto de todos los demás y de que nadie se rezagara por cansancio o por algún problema que pudiera suceder.


- También se organizo un método de control de personas haciendo cada cierto tiempo una cuenta de los integrantes del grupo para esto cada uno indicaba en voz alta su posición en la fila desde el inicio al final y viceversa de esa manera comprobamos la presencia de todos siempre.